Terapia Biológica

La terapia biológica es un tratamiento que usa medicamentos para mejorar la manera en la que el sistema inmune de su cuerpo combate enfermedades. Su sistema inmune es la defensa natural de su cuerpo contra enfermedades. Un sistema inmune saludable y fuerte tal vez pueda detectar la diferencia entre células saludables y células cancerosas. La terapia biológica intenta reforzar y mejorar al sistema inmune para que éste pueda combatir al cáncer de manera más efectiva.

Interferon es la forma más común de terapia biológica. Los interferones interfieren con la división de células cancerosas y puede desacelerar su crecimiento. Existen varios tipos de interferones, y éstos son producidos normalmente en el cuerpo. Para el uso de terapia biológica, los interferones se producen en el laboratorio. Otras posibles terapias biológicas incluyen interleuquina y anticuerpos monoclonales (MAB).

La mayoría de terapias biológicas se administran mediante inyección dentro de una vena. Éstas se administran frecuentemente en combinación con quimioterapia o radioterapia.

Posibles efectos secundarios incluyen:

  • Área roja y adolorida donde se aplicó la inyección
  • Síntomas similares a la gripe - fiebre, escalofríos, malestar gastrointestinal
  • Fatiga
  • Reacciones alérgicas - tos, sibilancia, sarpullido cutáneo
  • Confusión, desorientación, depresión
  • La terapia de interleuquinas generalmente se administra en el hospital debido a que puede causar cambios severos en la presión arterial.

Consideraciones Especiales

Estos tratamientos pueden causar extrema fatiga. Es importante descansar lo más posible cuando su cuerpo esté combatiendo al cáncer. Hable con su médico acerca de la mejor manera en la que puede minimizar los efectos secundarios y los malestares que vienen con el tratamiento.

Hasta la fecha, las vacunas y otras inmunoterapias no han sido efectivas para matar al cáncer de seno. Siempre existe la esperanza de que esto podría ser benéfico en algunos pacientes, y científicos creen que el mayor beneficio de las vacunaciones contra el cáncer de seno podrían estar en aquellos pacientes que tienen una predisposición a desarrollar la enfermedad (muy probablemente relacionada con un historial familiar o una mutación genética en un gen como BRCA-1 o BRCA-2).

Terapia Hormonal

La terapia hormonal está diseñada para sacar ventaja del hecho de que muchos casos de cáncer de seno son "sensibles al estrógeno". En otras palabras, el estrógeno (una hormona) aglomera a las célula "sensibles al estrógeno" y las estimula para crecer y dividirse.

Los medicamentos anti-estrógeno como tamoxifeno previene la aglomeración de estrógeno. Esto detiene el crecimiento de las células y, al hacer esto, previene o retrasa la reaparición de cáncer de seno. Agentes más recientes, como los inhibidores de aromatasa (AI), han probado ser más efectivos que tamoxifeno para las etapas tempranas y avanzadas del cáncer de seno. Ejemplos incluyen Aridimex, Aromasin, y Femara. En algunas circunstancias, estos agentes son inadecuados, como en mujeres premenopáusicas o pacientes que tengan una incapacidad para tolerar los AI. Tamoxifeno es la terapia convencional es estos casos.

Algunas mujeres que no pueden tolerar tamoxifeno, podrían ser cambiadas a uno de los agentes más recientes por su médico; otras podrían calificar para ser enroladas en protocolos de investigación para evaluar la efectividad relativa de nuevos medicamentos prometedores. También existe evidencia de que tamoxifeno podría elevar ligeramente el riesgo de desarrollar posteriormente cáncer endometrial.

La terapia antihormonal para tratar cáncer de seno causará menopausia, completa con bochornos, sudoraciones nocturnas, cambio en estatus mental, e infertilidad. Controlar estos efectos secundarios podría ser difícil para pacientes con cáncer debido a que la terapia de reemplazo hormonal (usada para controlar la menopausia en mujeres saludables) no es una opción porque podría contrarrestar los efectos del tratamiento antihormonal. Los AI también pueden causar bochornos y sudoraciones nocturnas. Por razones desconocidas, aproximadamente del 10% al 15% de pacientes que reciben AI desarrollan dolor muscular y articular severo.