Existen dos procedimientos quirúrgicos que se realizan para tratar el cáncer testicular: orquiectomía y disección de nódulos linfáticos retroperitoneales (RPLND).

Orquiectomía es la extirpación quirúrgica del testículo. Si su examinación y pruebas coinciden con cáncer, probablemente usted se someterá a cirugía para examinar al testículo directamente. Se hace una incisión en la ingle y se extirpa el testículo completo si parece tener cáncer.

Es posible colocar un testículo protésico (falso) en el escroto durante este procedimiento o en una operación siguiente para recrear una apariencia normal.

Un cáncer no seminoma se podría haber propagado más allá de los testículos, pero es probable que esté confinado a los nódulos linfáticos en el área. Como resultado, a usted se le pueden extirpar quirúrgicamente estos nódulos linfáticos. A este procedimiento se le llama una disección de nódulos linfáticos retroperitoneales (RPLND).

Se hace una incisión a lo largo de su abdomen y se inspecciona cada nódulo linfático desde su diafragma hasta su ano. Cualquiera de lo que podría tener cáncer se extirpa y se envía al laboratorio para su análisis. Esta es cirugía mayor, por lo general tardándose de 4 a 6 horas o más.

Históricamente, este procedimiento podría causar efectos secundarios considerables, incluyendo eyaculación retrógrada (eyaculación de semen de regreso a la vejiga). Sin embargo, avances más recientes en técnicas quirúrgicas han hecho que estos efectos secundarios sean mucho menos comunes, pero no los han eliminado completamente.