Definición

El cáncer de cuello uterino es una enfermedad en la cual las células cancerosas crecen en el cuello uterino. El cuello uterino es la parte inferior y estrecha del útero (matriz) que conecta al útero con la vagina.

El cáncer se manifiesta cuando las células del cuerpo (en este caso, las células epiteliales del cuello uterino que recubren el canal cervicouterino) se dividen sin control ni orden. Generalmente, las células se dividen de forma regulada. Si las células continúan dividiéndose sin control, se forma una masa de tejido, llamada neoplasia o tumor. El término cáncer se refiere a tumores malignos, que pueden invadir el tejido cercano y propagarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno no es invasivo ni se propaga.

Cáncer de cuello uterino

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Causas

Las investigaciones sugieren que algunos virus de transmisión sexual (p. ej., el virus del papiloma humano) pueden provocar que los núcleos de las células cervicouterinas inicien los cambios que pueden causar cáncer.

Factores de riesgo

Los científicos creen que varios factores de riesgo actúan en conjunto. Éstos incluyen:

  • Infección del cuello uterino con el virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés): el factor de riesgo principal para el cáncer de cuello uterino
  • Antecedentes de displasia de cuello uterino (una afección precancerosa)
  • Ser una mujer cuya madre haya tomado la droga dietistilbestrol (DES) durante el embarazo
  • VIH/SIDA
  • Edad: mayor de 25 años
  • Mantener relaciones sexuales con varias personas
  • Actividad sexual antes de los 18 años de edad
  • Primer embarazo antes de los 20 años de edad
  • Tabaquismo

Síntomas

Por lo general, los síntomas no aparecen hasta que las células anormales se convierten en cancerosas. Invaden el tejido cercano. Cuando esto sucede, el síntoma más común es el sangrado anormal, que puede incluir:

  • Sangrado entre períodos menstruales regulares
  • Sangrado después de las relaciones sexuales, lavados vaginales o un tacto vaginal (más común)
  • Sangrado menstrual que dura más tiempo y es más abundante de lo normal
  • Sangrado vaginal después de la menopausia
  • Mayor secreción vaginal que no es sangre

Estos síntomas pueden ser causados por otras afecciones menos graves. Si experimenta estos síntomas, consulte al médico.

Diagnóstico

Los exámenes para diagnosticar cáncer de cuello uterino incluyen:

  • Colposcopia: es un examen de la vagina y el cuello uterino. El procedimiento utiliza un instrumento iluminado que amplía la imagen. Es necesario si la prueba de Papanicolaou sugiere la presencia de displasia del cuello uterino (precáncer) o de cáncer.
  • Biopsia: se realiza en cualquier área sospechosa observada durante la colposcopia. Se analiza el tejido extirpado para detectar la presencia de células cancerosas.

Tratamiento

Una vez que se encuentra cáncer de cuello uterino, se realizan más exámenes para averiguar si el cáncer se ha propagado y, de ser así, en qué grado. Este proceso es conocido como estadificación. El tratamiento depende del estadio del cáncer.

Los tratamientos incluyen:

Cirugía

Se pueden extirpar el tumor canceroso, el tejido cercano y, posiblemente, los ganglios linfáticos cercanos. El médico puede extraer únicamente el tumor y el tejido normal cercano si el tumor está muy limitado dentro del cuello uterino. En algunos casos, es necesaria una histerectomía.

Si el cáncer está en un estadio avanzado, se debe extraer más tejido. A veces, también se extirpan los ovarios y las trompas de Falopio.

Terapia de radiación (radioterapia)

La radioterapia es el uso de radiación para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radiación se puede administrar de dos maneras:

  • Radioterapia externa: una fuente externa al cuerpo emite radiación directamente al tumor
  • Radioterapia interna: se colocan materiales radioactivos dentro o cerca de las células cancerosas

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos tóxicos para destruir células cancerosas. Puede administrarse de muchas formas, incluso píldoras, inyecciones y mediante una sonda. Los medicamentos ingresan al torrente sanguíneo y se desplazan por todo el cuerpo. Elimina la mayoría de las células cancerosas pero también algunas células sanas. La quimioterapia sola rara vez cura el cáncer de cuello uterino. También se puede utilizar la cirugía o la radiación.

Además, la quimioterapia se puede emplear para ayudar a controlar el dolor y el sangrado cuando la cura ya no sea posible.

Por lo general, la quimioterapia se combina con radioterapia.

Si se le diagnostica cáncer de cuello uterino, siga las instrucciones del médico.

Prevención

Encontrar y tratar tejido precanceroso en el cuello uterino es la manera más efectiva para prevenir el cáncer de cuello uterino. Comuníquese con su médico para saber cuándo debe realizarse los estudios pélvicos y de la prueba de Papanicolaou. Otro método eficaz consiste en reducir el riesgo de exposición al HPV. Actualmente, hay dos métodos para lograrlo:

  • Práctica sexual segura: limite la cantidad de parejas sexuales y use preservativos de látex.
  • Vacunas contra el VPH: las vacunas la protegen de contraer algunos tipos de VPH. Una vacuna, denominada Gardasil, se utiliza para prevenir el cáncer de cuello uterino protegiendo contra los cuatro tipos de VPH. Otra vacuna, denominada Cervarix, también está aprobada para prevención protegiendo contra dos tipos de VPH. Las vacunas se administran con frecuencia a niñas de entre 11 y 12 años, y se administra una vacuna de actualización a mujeres jóvenes que no hayan sido vacunadas.

Detección

La prueba de Papanicolaou se utiliza para detectar el cáncer de cuello uterino. Asimismo, se utiliza para detectar la displasia cervical. El médico recolecta una muestra de células del cuello uterino para su análisis. El médico también puede detectar VPH analizando la muestra de células.

Si usted es una mujer sana, muchas organizaciones de profesionales de la salud ofrecen las siguientes recomendaciones para la detección:

  • Si tiene entre 21 y 29 años, se recomienda realizar la prueba de Papanicolaou cada tres años.
  • Si tiene entre 30 y 65 años, se recomienda realizar la prueba de Papanicolaou y la de VPH cada cinco años. (O puede seguir realizándose solo la prueba de Papanicolaou cada tres años).
  • Si tiene 65 años o más, es posible que pueda dejar de realizarse la prueba de Papanicolaou y la de VPH si ha obtenido resultados normales (p. ej., tres resultados normales seguidos y ningún resultado anormal en los últimos 10 años).

Nota: tendrá que realizarse la prueba de Papanicolaou con mayor frecuencia si tiene resultados anormales o algunas condiciones, como sistema inmunitario deprimido o antecedentes de displasia cervical o cáncer de cuello uterino. Consulte con su médico acerca del cronograma de revisión adecuado para usted.