Muchos exámenes prenatales se llevan a cabo rutinariamente en todas las mujeres embarazadas. Los exámenes de sangre y de orina poseen poco o ningún riesgo para la madre y el feto y pueden proporcionar información valiosa para ayudar a su profesional en el cuidado de la salud a proporcionar el mejor cuidado posible. Otros exámenes, aunque proporcionan información importante, vienen con riesgos considerables. Por lo tanto, no se recomiendan para todas las mujeres, sino para aquellos embarazos que se consideran de alto riesgo.

Algunos factores maternos que pueden hacer que un embarazo sea de alto riesgo incluyen:

  • 35 años de edad o más
  • Parto previo de un bebé prematuro
  • Parto previo de un bebé con un defecto congénito
  • Un problema médico serio, como Presión arterial elevada, diabetes, lupus, moderada a severa asma, o un trastorno de ataques
  • Origen étnico en el cual sean comunes trastornos genéticos (en la madre o el padre)
  • Historial familiar de retraso mental (en la madre o el padre)

Su profesional en el cuidado de la salud podría recomendar exámenes más invasivos si su embarazo es de alto riesgo, pero en última instancia la decisión de someterse a una prueba es suya. Entender cada prueba y qué es lo que mide, qué tan confiable es, y los riesgos asociados con la prueba le ayudará a tomar su decisión. Además, es importante considerar cuidadosamente con su profesional en el cuidado de la salud cuáles son sus opciones si la prueba indica que podría haber un problema.

Las parejas podrían elegir someterse a ciertos exámenes prenatales por diferentes razones, incluyendo:

  • Permitir posibles intervenciones médicas que podrían existir
  • Comenzar a planear para un niño con necesidades especiales
  • Identificar grupos de apoyo y recursos
  • Tomar una decisión acerca de continuar el embarazo o no hacerlo