El médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos, y le realizará un examen físico.

Los exámenes a los que se someterá dependen de sus síntomas, historial médico, y qué tan avanzado esté su embarazo. Su profesional en el cuidado de la salud podría realizar las siguientes pruebas para averiguar si usted o su bebé en desarrollo tienen una infección:

Amniocentesis - Este procedimiento, realizado si se sospecha de corioamnionitis, implica el retiro de una pequeña cantidad de líquido amniótico (el agua que rodea a un bebé en desarrollo) del útero. Aunque esto se usa generalmente para detectar problemas genéticos con el bebé en desarrollo, también puede ayudar al médico a saber si hay una infección presente.

Examen sanguíneo - Se revisa su sangre para ver el número de glóbulos blancos y la presencia de anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que su cuerpo ha producido para combatir una infección.

Cultivo - El médico frotará suavemente su vagina y/o recto para ver si está presente una infección. Entonces, se examinará la frotis bajo un microscopio en el consultorio o el cultivo será enviado a un laboratorio para su examinación.

Ultrasonido - Un técnico sostendrá un dispositivo sobre el abdomen que rebota ondas sonoras del útero y su bebé en desarrollo. Las ondas sonoras producen impulsos eléctricos que crean una imagen del bebé en un monitor de video. Esto ayuda al médico a revisar cualquier anormalidad fetal que pudiera indicar una infección (por lo general viral) en la madre.

Análisis de orina - Este es un examen para revisar la presencia de bacterias en la orina. Después que usted orina en un vaso, su profesional en el cuidado de la salud usará una tira de papel especialmente tratado para detectar bacterias en la orina. La orina también se puede enviar a un laboratorio para la identificación de una bacteria específica.