La circuncisión (la extirpación quirúrgica del prepucio del pene) probablemente sea uno de los procedimientos quirúrgicos más antiguos conocidos por la humanidad. Desde hace más de 3.800 años, los judíos han circuncidado a los varones recién nacidos como signo de un pacto con Dios. Los visitantes en el Museo de Historia del Cairo pueden ver una estatua que muestra a un Faraón circuncidado. Asimismo, el jeroglífico egipcio para el pene es el órgano circuncidado.

Se han encontrado ilustraciones de la operación que datan del año 3000 a. C., y es el único procedimiento quirúrgico mencionado en el Antiguo Testamento. En 1928, la circuncisión a los recién nacidos fue impulsada en una editorial del Journal of the American Medical Association que sugería la circuncisión de rutina de todos los bebés al momento de nacer, principalmente para prevenir la masturbación. La mayoría de judíos, musulmanes y etíopes aún someten a circuncisión rutinariamente a sus recién nacidos.

En la actualidad, la circuncisión es mucho más común en determinadas partes del mundo, a saber, el Medio Oriente, Canadá y los EE. UU. En los Estados Unidos, se circuncida del 55% al 65% de los varones recién nacidos. ¿Por qué algunos padres no optan por este procedimiento? ¿Cuáles son las controversias relacionadas?

Ventajas y desventajas

La discusión pasa por establecer si el procedimiento es beneficioso, médicamente innecesario o perjudicial. Desafortunadamente, los estudios son controversiales y sujetos a interpretación individual. Muchos estudios han mostrado que las infecciones de las vías urinarias son más frecuentes entre los lactantes no circuncidados. Además, los defensores del procedimiento citan estudios que muestran que los hombres circuncidados tienen menores tasas de cáncer peneano (un trastorno muy poco frecuente) y SIDA (la mayoría de los estudios se realizaron en países subdesarrollados). De hecho, estudios recientes han informado caídas considerables en el porcentaje de infección por VIH de hombres circuncidados, en comparación con hombres que no fueron sometidos a este procedimiento. Un estudio realizado en Uganda incluyó 5000 hombres no circuncidados. Se circuncidó a la mitad de los hombres, mientras que la otra mitad funcionó como grupo de control. Después de dos años de seguimiento, la tasa de infección por VIH era del 51% al 60% inferior entre los hombres que estaban circuncidados.

En varios estudios también se han documentado proporciones mayores de cáncer de cuello uterino entre mujeres que tuvieron al menos una pareja no circuncidada. El hombre no circuncidado es más propenso a la acumulación de esmegma, una sustancia pastosa compuesta de células muertas y otras secreciones. Esta acumulación, que puede controlarse fácilmente con técnicas adecuadas de higiene, puede provocar olores desagradables.

Los hombres no circuncidados pueden desarrollar fimosis, una condición en la cual el prepucio se atora en un estado de retracción. Sin embargo, la mayoría de estos casos puede tratarse fácilmente sin ninguna intervención quirúrgica. Sólo los casos graves de fimosis pueden requerir circuncisión para prevenir la recurrencia.

No obstante, la circuncisión es un procedimiento doloroso que requiere anestesia local y alrededor de 7 a 10 días de curación. Además de las complicaciones, como hemorragia e infección, existen contratiempos quirúrgicos ocasionales en los que se retira demasiado o muy poco prepucio. Ocasionalmente, puede haber lesiones en el pene mismo. Estos problemas, que son poco frecuentes, pueden requerir otras cirugías.

Tomar una decisión

Para decidir si desea circuncidar a su bebé debe tener en cuenta varios factores. Puede estar a favor o en contra del procedimiento según razones éticas, religiosas o sociales. Hable con el médico para comprender mejor qué implica la circuncisión y analizar las ventajas y desventajas del procedimiento.